El amianto fue durante décadas un material habitual en cubiertas, bajantes, depósitos, aislamientos y otros elementos de construcción. Su resistencia, su bajo coste y sus propiedades aislantes hicieron que se utilizara de forma masiva, especialmente en edificios industriales y agrícolas. Sin embargo, con el paso del tiempo se confirmó que la inhalación de sus fibras puede provocar enfermedades graves, por lo que su comercialización y utilización quedaron prohibidas.
Hoy todavía existen numerosas construcciones que conservan placas de fibrocemento y otros materiales con amianto. Mientras estos elementos permanecen en buen estado y no se manipulan, el riesgo puede ser limitado. El problema aparece cuando se deterioran, se rompen o es necesario retirarlos durante una reforma, rehabilitación o demolición.
Por eso, la normativa de retirada de amianto en España establece un procedimiento estricto que no permite desmontar este material como si se tratara de una cubierta convencional. A continuación, te explicamos qué obligaciones deben cumplirse, qué precauciones se toman durante los trabajos y qué ocurre con los residuos una vez retirados.
Qué normativa regula la retirada de amianto en España
La referencia principal es el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo, que establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los trabajos con riesgo de exposición al amianto. Esta norma afecta, entre otras actividades, a la demolición de construcciones, la retirada de materiales con amianto y las tareas de mantenimiento o reparación en las que exista la posibilidad de liberar fibras.
La normativa no se limita a indicar cómo debe desmontarse una cubierta. También regula la evaluación del riesgo, la formación de los trabajadores, los equipos de protección, la vigilancia de la salud, la medición de la exposición y la preparación de un plan de trabajo específico.
Además, la gestión posterior del material está sometida a la legislación de residuos. Los materiales de construcción que contienen amianto se consideran residuos peligrosos y deben entregarse a transportistas y gestores autorizados. No pueden depositarse en un contenedor convencional, abandonarse ni mezclarse con escombros de obra.
Quién puede retirar una cubierta con amianto
La retirada debe ser realizada por una empresa especializada que disponga de los medios técnicos y humanos necesarios. Las empresas que ejecutan trabajos con riesgo de exposición al amianto deben estar inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto, conocido como RERA.
Esta inscripción no sustituye al resto de requisitos. Antes de comenzar los trabajos es necesario estudiar las características del material, valorar su estado, definir el método de desmontaje y presentar un plan de trabajo ante la autoridad laboral competente. La intervención no debe iniciarse hasta que el procedimiento correspondiente haya sido aprobado.
Por esta razón, aunque una cubierta de fibrocemento parezca fácil de desmontar, no es recomendable ni legalmente adecuado que el propietario, el personal de mantenimiento o una empresa no especializada realicen la retirada por su cuenta.
El plan de trabajo con amianto
El plan de trabajo es uno de los documentos más importantes del proceso. En él se describe dónde se encuentra el amianto, qué cantidad aproximada va a retirarse, cuál será la duración de los trabajos y qué técnicas se utilizarán para evitar la dispersión de fibras.
También debe detallar los equipos de protección individual, las medidas de descontaminación, la señalización y delimitación de la zona, los procedimientos de emergencia y la forma en que se embalarán y transportarán los residuos.
Cada intervención tiene unas necesidades diferentes. No es lo mismo retirar unas placas completas y bien conservadas que actuar sobre materiales deteriorados, fragmentados o situados en lugares de difícil acceso. Por ello, el procedimiento debe adaptarse a las condiciones reales de la cubierta y del edificio.
Qué precauciones se deben tomar en España a la hora de retirar amianto
El objetivo principal de cualquier retirada es impedir que las fibras pasen al aire y puedan ser inhaladas. Para conseguirlo, los trabajos deben organizarse antes de acceder a la cubierta y realizarse siguiendo técnicas que reduzcan al mínimo la rotura o abrasión del material.
Delimitar y señalizar la zona de trabajo
La zona debe quedar claramente delimitada para impedir el acceso de personas ajenas a la intervención. La señalización advierte de la presencia de amianto y permite controlar quién entra y sale del espacio de trabajo.
Cuando la retirada se realiza en una nave en uso, también es necesario coordinar los trabajos con la actividad del edificio. En algunos casos puede ser preciso detener temporalmente determinadas tareas o proteger las zonas interiores para evitar cualquier exposición accidental.
Evitar romper, cortar o perforar las placas
Siempre que sea posible, las placas deben desmontarse enteras. Cortarlas, perforarlas, lijarlas o romperlas puede liberar una mayor cantidad de fibras. Por eso se retiran cuidadosamente las fijaciones y se baja cada elemento de forma controlada, sin arrojarlo desde la cubierta.
Durante el proceso pueden utilizarse técnicas de humectación o productos específicos que ayuden a reducir la emisión de polvo. No deben emplearse métodos agresivos, como herramientas de alta velocidad, barridos en seco o sistemas que dispersen las partículas.
Utilizar protección y sistemas de descontaminación
Los trabajadores deben contar con protección respiratoria adecuada, ropa de trabajo específica y otros equipos definidos en el plan. Estos elementos no se utilizan como una simple precaución adicional, sino como parte esencial del procedimiento de seguridad.
Al finalizar la intervención, los equipos y las personas deben seguir un proceso de limpieza y descontaminación. La ropa desechable y los materiales utilizados durante el trabajo también pueden convertirse en residuos contaminados y deben gestionarse de la forma prevista.
Comprobar que la zona queda segura
Una vez terminada la retirada, es necesario revisar la zona y asegurarse de que no quedan restos visibles ni riesgos derivados de la exposición. Según las características del trabajo, pueden realizarse limpiezas especializadas y controles ambientales antes de permitir de nuevo el acceso normal al espacio.
Qué hacer con el amianto retirado en España
La responsabilidad sobre el amianto no termina cuando las placas se bajan de la cubierta. Desde ese momento pasan a ser residuos peligrosos y deben mantenerse perfectamente identificados, acondicionados y separados de otros materiales.
Embalar y etiquetar los residuos
Las placas y los restos deben introducirse en embalajes resistentes, cerrados y correctamente etiquetados. El objetivo es evitar que sufran daños durante la manipulación y el transporte, y que cualquier persona pueda identificar con claridad que se trata de residuos con amianto.
También deben gestionarse como residuos contaminados los elementos desechables utilizados durante la retirada, como determinados equipos de protección, plásticos o materiales de limpieza.
Transporte mediante un operador autorizado
El traslado no puede realizarse como un transporte ordinario de escombros. Los residuos deben ser recogidos por un transportista autorizado y acompañarse de la documentación necesaria para garantizar su trazabilidad desde la obra hasta la instalación de destino.
Esta trazabilidad permite acreditar que el amianto no ha sido abandonado ni depositado en un lugar inadecuado y que ha seguido el circuito previsto para los residuos peligrosos.
Entrega a un gestor autorizado
El destino final debe ser una instalación autorizada para admitir residuos con amianto. Allí se aplican las condiciones de recepción, control y depósito establecidas para impedir la liberación de fibras y proteger tanto a los trabajadores como al medio ambiente.
Contratar una empresa especializada permite centralizar todo el proceso: identificación del material, preparación del plan, retirada segura, embalaje, transporte y entrega al gestor correspondiente.
Retirada de cubiertas de amianto con una empresa especializada
La normativa de retirada de amianto en España busca evitar exposiciones que pueden tener consecuencias graves muchos años después. Por eso, ante una cubierta antigua o sospechosa de contener fibrocemento con amianto, lo primero debe ser solicitar una valoración profesional.
En Cubiertas Galaico Catalana contamos con experiencia en la intervención sobre cubiertas industriales y agrícolas. Estudiamos cada caso, planificamos los trabajos y coordinamos la retirada y posterior sustitución de la cubierta para que el proceso se realice con seguridad y con todas las garantías.
Si necesitas retirar una cubierta con amianto, contacta con nosotros. Te ayudaremos a valorar el estado de la instalación y a encontrar la solución más adecuada para renovar la cubierta de tu nave.
